Con excepción de la hipoteca o el alquiler, o si tus hijos van a un colegio privado, la cuenta del supermercado suele ser la más alta de la casa y reducirla no es fácil. Después de todo, hay que alimentarse, hay que tener una nutrición sana y los niños cada vez comen más. En mi casa no es raro escuchar quejas de que "no hay nada" en la nevera, dos días después de una gran compra.
Un día me di cuenta de que la comida y otros productos diarios se estaban llevando cada vez más dinero. Mi presupuesto no daba más. Decidí investigar cómo podía gastar menos, sin dejar de comprar lo necesario y hasta sin renunciar a ciertos lujos. Lo que descubrí me hizo sentir como una boba. ¡Los supermercados y otras tiendas de alimentos están usando descubrimientos científicos para hacernos despilfarrar nuestros dólares!
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