Las manos de mi abuela eran ásperas de tanto que habían trabajado en la vida, pero cuando me daba palmaditas en la espalda justo antes de dormir se convertían en las más tersas del mundo. Cuando pienso en los muchos momentos gratos y de ternura que atesoro de mi infancia de alguna manera la música está presente. A veces escuchar alguna de las melodías de esos días en los que mi vecindario era un continente y esperaba al heladero, me remonta a la infancia, ese tiempo que es el territorio natural de la gracia. Me atrevo a decir que no estoy sola en mi conexión con la música, sobre todo la música infantil.
Continue Reading >



