A riesgo de que me vayan a caer encima, por ignorante y también por radical, comienzo diciendo que no me gusta y no me interesa el reggaetón y que es un género musical con el nunca he podido hacer clic. Así que dicho esto, paso a contarte que no pude sino desternillarme de la risa cuando supe que en Cuba acaban de prohibir el reggaetón porque el gobierno de la isla considera que atenta contra la ética ciudadana, daña la sensibilidad popular y daña la creación artística.

Cuando leí la noticia, que encontré en el portal People en Español, no pude evitar soltar la carcajada y me imaginé a mi misma escuchando reggaetón sólo por llevarle la contraria al régimen de La Habana.

Vamos a estar claras: el reggaetón me resulta vulgar, sus letras, con un alto contenido alusivo al sexo, drogas, alcohol y violencia, me parecen en muchos casos denigrantes (sobre todo para nosotras las mujeres) y por lo mismo digo que no me gusta este género.

Pero de ahí a que un gobierno, como política de Estado, lo prohíba… Eso sí que es harina de otro saco. Yo digo que los gobiernos tienen que ocuparse de que hayan escuelas, hospitales, policía y de la seguridad y defensa de la nación. ¿Qué tiene un gobierno que estar prohibiendo el reggaetón?

Según explicó el presidente del Instituto Cubano de la Música, Orlando Vistel, y así salió publicado en el diario Granma, en Cuba está prohibido escuchar "los ritmos seudoartísticos y con letras agresivas, textualmente explícitos, obscenos, que tergiversan la sensualidad consustancial a la mujer cubana". 

Según el gobierno cubano "cada quien es libre de escuchar en su privacidad la música que desee, lo cual no incluye el derecho de reproducirla y difundirla en espacios públicos en general".

Por fortuna el reggaetón no ha llegado a mi vida ni a la de mi familia. Pero el rap sí. Y aunque no me gusta ni su ritmo ni la mayoría de las letras, a mi hijo de 11 años sí. Creo que cada quien es libre de escuchar y bailar lo que le provoque, siempre y cuando no le faltes el respeto a un tercero. A mí, mi mamá me enseñó que mis derechos terminan donde comienzan los de los demás. Y eso mismo estoy tratando de inculcárselo a mis dos hijos.

Así que decidí que mi hijo puede escuchar su rap (así digan malas palabras) siempre y cuando utilice audífonos. Nada gano con prohibirle que lo escuche. No lo voy a alienar y no voy a hacer tan tonta como para que la música cree un abismo entre mi hijo preadolescente y yo. Tiene su libertad y debe aprender a administrarla. Total, que a mí no me guste el rap, no quiere decir que no sea un género musical tan válido como cualquier otro, aunque muy dentro de mí me diga ¡ay Dios mío! ¡A lo que hemos llegado!

Imagen via Thinkstock

Add Comment Y a tí ¿qué te parece esta medida del gobierno cubano?
About the author

Enriqueta is a journalist that went from the newsroom to the world of public relations and 6 years ago discovered the beauty of creating content for various companies. She is based in South Florida, and is the creator of Savoir Faire The Pleasures of the Palate, a blog that marries two of her passions: writing and cooking. 

Read More
LIKE WHAT YOU JUST READ?
Click LIKE below to find other posts like this one!
Keep Reading
CUÉNTAME
Add Comment Y a tí ¿qué te parece esta medida del gobierno cubano?

To leave a comment on this story, please log in with:
  • Facebook
  • MamásLatinas
  • Comment as a Guest
you are logged in as (logout)
Submitting comment, please wait...